domingo, 26 de mayo de 2013

Algún día feliz.

Desperté abrazando a mi madre. Tenía entonces unos cuatro años, era un niño encantador; eso es lo que decía el pequeño mundo que me conocía. Algo había escuchado acerca de ir a la escuela y no le tome importancia; aún no lo asimilaba, y es mas, creo que aún no lo asimilo. Tenía que renunciar a mi adorada vida en casa; y bueno, así es como empezó mi primer día de clases en el kinder. Ese día lo recuerdo muy bien.
Lo siguiente que se le viene a mi pequeña memoria es como estaba vestido: un short color amarillo, camisa blanca tipo polo y tenis negros converse chuck taylor. Mi mamá, me peinaba al estilo de Benito Juárez, ¿pero a quien no lo peinaban así? Mamá estaba muy apurada, a ella y a mí se nos hizo tarde, corríamos para todos lados; supongo que a ella, le daba mucha emoción mi primer día de clases.
Salimos entonces ambos de casa; comencé a sentir algo en mi estómago y sabía que algo no andaba bien. Llegamos a la entrada de la escuela y  mi mamá me dijo cariñosamente: mí hijito, te portas muy bien. Sentía que me temblaban las piernas y en verdad si me temblaban; después mamá se dio la vuelta para retirarse de la entrada. Experimenté una sensación que pocas veces volvería a sentir. Fué entonces cuando comencé a llorar.
Mi papá nos alcanzo en la escuela y vio como su pequeño hijo lloraba; era un niño y los niños acostumbran a hacer eso. Mi papá sabía que hacer; metió su mano en su bolsillo y enseguida trató de consolarme dándome dinero. Buen intentó de su parte; saco de su bolsillo una moneda de cinco pesos, pero no me íba a comprar con tan poco. Volvió a meter su mano a su bolsillo y entonces saco otra moneda idéntica a la primera. Todos se llevarían una sorpresa; el pequeño quería una moneda de $10.00 pesos y no dos monedas de cinco pesos. Entonces mi papá fue a cambiar a un puesto de dulces que estaba junto a la entrada de la escuela. Al ver la moneda de $10.00 pesos ya no pude resistirme más, sentía cómo mi sufrimiento poco a poco se aligeraba.
Todo era nuevo para mi,empezaba una nueva etapa en mi vida y ese día conocí a muchos de mis mejores amigos. 
Recordar éste momento, me transporta a ese gran día; dí ese pequeño paso; el cual, significa mucho para mí. Sigo en contacto con muchas personas que conocí aquel día, y es emotivo. Recuerdo mucho de esa gran etapa de mi vida que fue mi infancia. Extraño ser niño.

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