Una mañana linda
Esta emocionante aventura sucedió en el año de 1998, mi familia decidió organizar una pequeña expedición a la sierra de Tepotzotlán la cual se localiza aproximadamente a una hora y media a pie desde mi casa. Comeríamos y pasariamos tiempo todos juntos en la cima del cerro del jorobado; así entonces se pusieron de acuerdo.
Prepararon tortas y café; compraron carne, embutidos y demás alimentos para que así pudiéramos preparar unas deliciosas carnes asadas. La cita se dio a las 4:30 a.m. y así partimos hacia nuestro destino. Todos mis primos, hermanas y yo que éramos unos niños de entre 7 y 10 años estábamos muy emocionados; teníamos muchas sensaciones: emoción, expectación, un poco de temor ya que no se veía nada a mas de 3 metros de distancia.
Las condiciones climáticas no nos detuvieron y en unas dos horas llegamos a la cima del cerro del jorobado; aún no amanecía así que nos sentamos a contemplar y a escuchar los sonidos que emitían las aves y demás animales que habitan este hermoso lugar. El aire ahí es muy fresco y se combina con el aroma de las diferentes especies de flores y hierbas silvestres. Este sitio era en verdad muy relajante.
Los adultos comenzaron a servir café y nos dieron tortas a todos los niños. Después del gran trayecto, el hambre que todos teníamos era muy grande. De pronto comenzamos a escuchar diferentes sonidos; se trataba de liebres que corrían cautelosamente en las cercanías.
Observamos que el cielo se ponía de un color más claro, era tiempo de que amaneciera. Todos nos reunimos a ver el amanecer, ese momento fue especial. La vista era espectacular y nosotros estábamos ahí presenciando ese momento. Contemplamos el panorama durante un buen rato, el sol era reluciente y rojo. Mi tío nos explicaba que lugares eran los que se veían a lo lejos.
Metros cuesta abajo de la cima, se forman unas posas y momentos después de ver el amanecer fuimos a ese lugar a preparar todo para instalarnos y más tarde comer, mis primos y yo nos metimos a las posas, practicamos clavados y mientras tanto, los adultos preparaban los alimentos. Más tarde todos comimos muy bien y después instalamos en un árbol un columpio; estuvimos jugando en el columpio por un rato y más tarde recogimos todo y regresamos a casa. Yo estába muy cansado pero había sido un gran día.
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