Nada ni nadie
Era marzo de 2013.Recibía una
noticia devastadora para mi familia. Después de una serie de estudios médicos se
confirmaba que mi tía Isabel, esposa de mi tío Próspero, tenía cáncer.
Mi familia se caracteriza por ser
muy unida; mi tío nos dio la noticia y de inmediato nos solidarizamos con él.
Siempre es bueno saber que no estás solo y eso quisimos transmitírselo a mi
tío. Él, nos agradeció y entonces comenzó la lucha contra esta terrible
enfermedad; todos apoyamos a mi tío y a sus hijos. Mi tía Isabel fue
hospitalizada y comenzamos a turnarnos para acompañarla en el hospital y
animarla moralmente.
Yo pasaba por un mal momento y estaba
tocando fondo. Una serie de sentimientos y frustraciones vagaban en mi
pensamiento: había cometido el error de abandonar la UNAM, terminé mal
una relación con una chica y eso me hacía sentir miserable.
Toco mi turno para acompañar a mi
tía al hospital; llegué y mi tío Próspero me dijo que esperara a que se
despidiera de mi tía. Necesitaba animarla y yo me sentía triste. Finalmente mi
tío salió del hospital y yo entré; la cama de mi tía estaba en el tercer piso.
Subí y la saludé, le pregunté como se sentía. “Ya no quiero estar aquí”
contesto. Sentí que algo dentro de mí se quebraba; yo no le encontraba un
sentido a la vida y ella quería regresar a casa. Quise llorar pero me contuve.”
Y tu hijo, ¿cómo estás?”, me preguntó. Ella sabía que no estaba bien; le conté
lo que me pasaba. Mi tía con sus problemas y yo molestándola. Aun así me dijo
que no tenía por qué estar triste; que era muy joven y que tenía una vida por
delante. Tenía razón.
Hablamos durante unas horas, la
conversación levantaba mi estado de ánimo y a ella le agrado mi compañía.
Recibí una llamada de mi primo; era hora de despedirme de mi tía.
Salí del hospital y reflexioné sobre
lo que hablamos. De pronto mi estado de ánimo mejoraba y me proponía cambiar mi
vida. Mi felicidad no depende de nadie.
Un mes después ingresé a la
Universidad Autónoma Metropolitana.Días después, mi tía perdió la batalla
contra el cáncer.
Esté momento fue clave en mi vida; ahora disfrutaré cada momento como si fuera el último. Agradeceré lo
bueno que tengo:mi familia y mis verdaderos amigos.
Voy a trazar mi felicidad. De
mí, depende eso.
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