domingo, 30 de junio de 2013

Fiesta con suerte

En el año 2008, cuando cursaba el último semestre en el Colegio de Ciencias y Humanidades de Azcapotzalco, mejor conocido como CCH Azcapo, yo tenía 17 años. Debido a mi lugar de residencia (noroeste de la ciudad) coincidíamos de camino a la escuela varios estudiantes del rumbo. Fue allí donde conocí a mis amigos. Todos éramos más o menos de la edad y por consiguiente igual de inmaduros y atrabancados. Éramos alrededor de 20 estudiantes; nos cuidábamos  y nos respaldábamos de cualquiera  que quisiera propasarse  con nosotros.
El porrismo es un tema que es muy común en la  UNAM y más aun en el CCH. Muchos de mis amigos cometieron el error de volverse porros. En varias ocasiones me invitaron a formar parte de sus filas,pero en todas ellas yo me negué. Nunca me sentí presionado por ellos y seguíamos en el relajo.
En febrero de ese año la FEN (grupo porro del CCH Naucalpan) celebraría su fiesta de aniversario y mis amigos estaban invitados; ellos, nos preguntaron si queríamos asistir y nosotros por curiosidad aceptamos. La cita era el  viernes a las tres de la tarde; el lugar de reunión, la entrada del CCH. La garantía de no ser cuestionados por convivir entre porros, eran mis amigos: vienen conmigo, no hay problema decían a sus dirigentes.
Abordamos unos camiones; iban muy llenos. La policía nos custodiaba y vigilaba que no hiciéramos desmanes. Llegamos al lugar en donde se celebraba la fiesta y a esta gente les gusta presumir que son orgullosos universitarios; echaban goyas de sus respectivas escuelas.
Dentro de la fiesta había porros del  CCH  Vallejo, Oriente, Naucalpan y Azcapotzalco, y  de las diferentes preparatorias de la UNAM.
 Diferencias entre el CCH azcapo y la FEN  provocarían una pelea entre ambos bandos. La adrenalina que se sintió fue muy fuerte,  yo estaba en medio de las masas en conflicto con mis amigos y tuvimos que atravesar entre ambos bandos que se lanzaban botellas de cerveza y piedras. Logramos  tomar nuestras cosas y salimos de allí.
Había una gran cantidad de patrullas afuera del lugar. Corrimos hasta la estación del metro y allí tuvimos que separarnos para lograr escapar. Más tarde todos nos reunimos en la estación del metro Rosario; al ver que todos estábamos bien abordamos nuestro camión. Aun con la adrenalina en nuestros cuerpos, comenzamos a relatar como habíamos vivido la pelea.  
Esto no me enorgullece, aunque debo admitir que fue una experiencia que no olvidaré, tuve suerte y pude haber salido gravemente lastimado. Jamás volví a asistir a esas fiestas.

domingo, 23 de junio de 2013

Feliz cumpleaños mamá

Feliz cumpleaños mamá.

Esta aventura sucedió el 28 de septiembre de 2010. Mi padre fiel a su rutinaria vida, se levantó temprano y sin decir nada salió de la casa. Una hora después regresó y sorpresivamente nos dijo a mi madre, hermana y a mí: a ver familia, preparen sus cosas y algo de ropa porque salimos de viaje. Incrédulos mi hermana y yo lo cuestionamos  por un momento; no sabíamos que sucedía. Sin saber cuál sería el destino empacamos  y partimos a la terminal de autobuses.
Ya en la terminal de autobuses, mi padre nos confeso a mi hermana y a mí que el viaje era para sorprender a mi madre ya que su cumpleaños es el 29 de septiembre. Supongo que mi madre algo sospechaba y más tarde también conoció  el motivo del viaje.
Abordamos el autobús con destino a San Juan de los Lagos ubicado en el  estado de Jalisco. En el camino conocimos a un artesano que ejerce la talabartería; se llama Andrés. Él es de León Guanajuato y nos invito a que visitáramos su establecimiento.
Llegamos a nuestro destino, nos instalamos en una casa en donde nos alquilaron una habitación muy cerca del templo al que visitábamos. Descansamos ahí y  al otro día temprano recorrimos el templo de la virgen que está en ese lugar. Después nos dirigimos a San Miguel el alto, en los altos de Jalisco. En este lugar, celebran en esa fecha a San Miguel Arcángel. Llegamos y la fiesta estaba a lo grande; típica fiesta de pueblo con feria, carreras de caballos, unas mujeres guapísimas, puestos de comida y no se diga de bebida. Tristemente no encontramos hospedaje  y no pudimos quedarnos allí. Sólo estuvimos durante el día; comimos, recorrimos el pueblo y  visitamos el templo. Allí tocaban bandas de viento provenientes de diferentes lugares de Jalisco.
Mi padre decidió dirigir nuestro rumbo hacia  algún poblado que estuviera cerca. Recordamos a Andrés el artesano, y nos dirigimos a León Guanajuato. Llegamos y nos comunicamos con él; era de noche y Andrés nos sugirió hospedarnos en algún hotel y al otro día encontrarnos porqué de momento, no estaba allí.
Al día siguiente nos encontramos con Andrés y nos mostro su establecimiento. El es muy bueno en su oficio; le compramos unas chamarras de piel muy padres y otros objetos del mismo material .Ya en la noche regresamos a mi querido pueblo. Ese viaje fue muy especial para toda mi familia y un gran regalo para mi madre.

domingo, 16 de junio de 2013

Nada ni nadie

Nada ni nadie

Era marzo de 2013.Recibía una noticia devastadora para mi familia. Después de una serie de estudios médicos se confirmaba que mi tía Isabel, esposa de mi tío Próspero, tenía cáncer.
Mi familia se caracteriza por ser muy unida; mi tío nos dio la noticia y de inmediato nos solidarizamos con él. Siempre es bueno saber que no estás solo y eso quisimos transmitírselo a mi tío. Él, nos agradeció y entonces comenzó la lucha contra esta terrible enfermedad; todos apoyamos a mi tío y a sus hijos. Mi tía Isabel fue hospitalizada y comenzamos a turnarnos para acompañarla en el hospital y animarla moralmente.
Yo pasaba por un mal momento y estaba tocando fondo. Una serie de sentimientos y frustraciones vagaban en mi pensamiento: había cometido el error de abandonar la UNAM, terminé mal una relación con una chica y eso me hacía sentir miserable.
Toco mi turno para acompañar a mi tía al hospital; llegué y mi tío Próspero  me dijo que esperara a que se despidiera de mi tía. Necesitaba animarla y yo me sentía triste. Finalmente mi tío salió del hospital y yo entré; la cama de mi tía estaba en el tercer piso. Subí y la saludé, le pregunté como se sentía. “Ya no quiero estar aquí” contesto. Sentí que algo dentro de mí se quebraba; yo no le encontraba un sentido a la vida y ella quería regresar a casa. Quise llorar pero me contuve.” Y tu hijo, ¿cómo estás?”, me preguntó. Ella sabía que no estaba bien; le conté lo que me pasaba. Mi tía con sus problemas y yo molestándola. Aun así me dijo que no tenía por qué estar triste; que era muy joven y que tenía una vida por delante. Tenía razón.
Hablamos durante unas horas, la conversación levantaba mi estado de ánimo y a ella le agrado mi compañía. Recibí una llamada de mi primo; era hora de despedirme de mi tía.
Salí del hospital y reflexioné sobre lo que hablamos. De pronto mi estado de ánimo mejoraba y me proponía cambiar mi vida. Mi felicidad no depende de nadie.
Un mes después ingresé a la Universidad Autónoma Metropolitana.Días después, mi tía perdió la batalla contra el cáncer.
Esté momento fue clave en mi vida; ahora disfrutaré cada momento como si fuera  el último. Agradeceré lo bueno que tengo:mi familia y  mis verdaderos amigos.
 Voy a trazar mi felicidad. De mí, depende eso.  

   



   

jueves, 13 de junio de 2013

viaje al tiempo


Viaje al tiempo 

Esta historia sucedió en el año 2002, tenía entonces 14 años y estaba cursando el segundo año de la secundaria. El profesor que impartía la materia de historia de México organizo una visita a la zona arqueológica de Tula, en el estado de Hidalgo.
En realidad el profesor era buena onda y solo había usado de pretexto la visita a este lugar; en realidad el motivo fue ir a divertirnos a un parque acuático que esta muy cerca de la zona arqueológica. Aunque si visitamos las ruinas arqueológicas, pero solo fue de paso por que ni siquiera estábamos estudiando las culturas prehispánicas en el curso.
La secundaria a la que asistía era muy pequeña y solo existían dos grupos en cada grado: el grupo A y el grupo B. Yo estaba en el grupo A, y en el grupo B asistían la mayoría de las chicas lindas de segundo. Había una chica en particular que me gustaba mucho, se llama Laura y en ese entonces yo solo sabía su nombre; mi prima Dulce estaba en el grupo B junto con Laura.
El día de la visita a Tula ambos grupos nos fuimos en un solo camión y mi mejor amigo de la secundaria Iván, me aparto un lugar para que nos fuéramos echando relajo en el trayecto. Lo que nunca imagine fue encontrar a Laura a un costado de mi asiento; me puse nervioso por que mi amigo Iván tenia conocimiento de lo que sentía por esta chica. Mi amigo comenzó a hacerle la platica a Laura y a su amiga y pronto, me uní a la conversación. Cuando llegamos a la zona arqueológica, Laura y su amiga no se nos separaron ni un instante y eso nos gustaba.
Salimos de la zona arqueológica y nos dirigimos al parque. Todo el día nos la pasamos muy bien divirtiéndonos en el parque acuático con ellas. Mas tarde cuando regresábamos a casa; yo, me senté a un lado del asiento de  Laura; platicábamos de muchas cosas y reíamos entre nosotros.
Llegamos a la secundaria, nos despedimos y nos deseamos buen regreso a casa; yo espere a mi prima para que nos regresáramos juntos. Mi prima me empezó a decir que debería decirle a Laura lo que sentía por ella y me confesó  que yo le gustaba mucho a Laura. Enterado de esto, unos días después platique con Laura y le dije lo que sentía por ella.
Como ya consumí  todas las palabras autorizadas, solo terminare diciendo que fue alguien muy especial para mí.

domingo, 2 de junio de 2013

Una mañana linda

Una mañana linda

Esta emocionante aventura sucedió en el año de 1998, mi familia decidió organizar una pequeña expedición a la sierra de Tepotzotlán la cual se localiza aproximadamente a una  hora y media a pie desde mi casa. Comeríamos  y pasariamos tiempo todos juntos en la cima del cerro del jorobado; así entonces se pusieron de acuerdo.
Prepararon tortas y café; compraron carne, embutidos y demás alimentos para que así pudiéramos preparar unas deliciosas carnes asadas. La cita se dio a las 4:30 a.m. y así partimos hacia nuestro destino. Todos mis primos, hermanas y yo que éramos unos niños de entre 7 y 10 años estábamos muy emocionados; teníamos muchas sensaciones: emoción, expectación, un poco de temor ya que no se veía nada a mas de 3 metros de distancia.
Las condiciones climáticas no nos detuvieron y en unas dos horas llegamos a la cima del cerro del jorobado; aún no amanecía así que nos sentamos a contemplar y a escuchar los sonidos que emitían las aves y demás animales que habitan este hermoso lugar. El aire ahí  es muy fresco y se combina con el aroma de las diferentes especies de flores y hierbas silvestres. Este sitio era  en verdad muy relajante.
Los adultos comenzaron a servir café y nos dieron tortas a todos los niños. Después del gran trayecto, el hambre que todos teníamos era muy grande. De pronto comenzamos a escuchar diferentes sonidos; se trataba de liebres que corrían cautelosamente en las cercanías.
Observamos  que el cielo se ponía de un color más claro, era tiempo de que amaneciera. Todos nos reunimos a ver el amanecer, ese momento fue especial. La vista era espectacular y nosotros estábamos ahí presenciando ese momento. Contemplamos el panorama durante un buen rato, el sol era reluciente y rojo. Mi tío nos explicaba que lugares eran los que se veían a lo lejos.
 Metros cuesta abajo de la cima, se forman unas posas y momentos después de ver el amanecer fuimos a ese lugar a preparar todo para instalarnos y más tarde comer, mis primos y yo nos metimos a las posas, practicamos clavados y mientras tanto, los adultos preparaban los alimentos. Más tarde todos comimos muy bien y después instalamos en un árbol  un columpio; estuvimos jugando en el columpio por un rato y más tarde recogimos todo y regresamos a casa. Yo estába muy cansado pero había sido un gran día.

domingo, 26 de mayo de 2013

Algún día feliz.

Desperté abrazando a mi madre. Tenía entonces unos cuatro años, era un niño encantador; eso es lo que decía el pequeño mundo que me conocía. Algo había escuchado acerca de ir a la escuela y no le tome importancia; aún no lo asimilaba, y es mas, creo que aún no lo asimilo. Tenía que renunciar a mi adorada vida en casa; y bueno, así es como empezó mi primer día de clases en el kinder. Ese día lo recuerdo muy bien.
Lo siguiente que se le viene a mi pequeña memoria es como estaba vestido: un short color amarillo, camisa blanca tipo polo y tenis negros converse chuck taylor. Mi mamá, me peinaba al estilo de Benito Juárez, ¿pero a quien no lo peinaban así? Mamá estaba muy apurada, a ella y a mí se nos hizo tarde, corríamos para todos lados; supongo que a ella, le daba mucha emoción mi primer día de clases.
Salimos entonces ambos de casa; comencé a sentir algo en mi estómago y sabía que algo no andaba bien. Llegamos a la entrada de la escuela y  mi mamá me dijo cariñosamente: mí hijito, te portas muy bien. Sentía que me temblaban las piernas y en verdad si me temblaban; después mamá se dio la vuelta para retirarse de la entrada. Experimenté una sensación que pocas veces volvería a sentir. Fué entonces cuando comencé a llorar.
Mi papá nos alcanzo en la escuela y vio como su pequeño hijo lloraba; era un niño y los niños acostumbran a hacer eso. Mi papá sabía que hacer; metió su mano en su bolsillo y enseguida trató de consolarme dándome dinero. Buen intentó de su parte; saco de su bolsillo una moneda de cinco pesos, pero no me íba a comprar con tan poco. Volvió a meter su mano a su bolsillo y entonces saco otra moneda idéntica a la primera. Todos se llevarían una sorpresa; el pequeño quería una moneda de $10.00 pesos y no dos monedas de cinco pesos. Entonces mi papá fue a cambiar a un puesto de dulces que estaba junto a la entrada de la escuela. Al ver la moneda de $10.00 pesos ya no pude resistirme más, sentía cómo mi sufrimiento poco a poco se aligeraba.
Todo era nuevo para mi,empezaba una nueva etapa en mi vida y ese día conocí a muchos de mis mejores amigos. 
Recordar éste momento, me transporta a ese gran día; dí ese pequeño paso; el cual, significa mucho para mí. Sigo en contacto con muchas personas que conocí aquel día, y es emotivo. Recuerdo mucho de esa gran etapa de mi vida que fue mi infancia. Extraño ser niño.